LA ENSEÑANZA DEL DIEZMO

  • Escrito por: Ministerio Plenitud

TEMA: LA ENSEÑANZA DEL DIEZMO
TEXTO: LEVÍTICO 27:30

INTRODUCCIÓN
El diezmo mencionado en la Biblia, tanto en el Antiguo como Nuevo Testamento, más que un asunto de discusión, es un asunto de comprensión. En ese sentido, debemos mirar lo que enseña la Biblia para entenderlo.

I. EL DIEZMO ES DE DIOS
A. Muchas personas dicen: “No diezmes porque el pastor se adueña de tus diezmos”, pero el diezmo no es del pastor ni de la iglesia, es de Dios. La Biblia dice: “Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová.” (Levítico 27:30).
B. Eso quiere decir que el diezmo es algo santificado, apartado y consagrado para Dios. Es decir, es algo de lo cual no podemos tocar porque le pertenece a Dios.
C. En realidad, Dios es dueño de todo: “De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan.” (Salmos 24:1), pero Dios nos presta un 90% de su tierra, solo el 10% se da por hecho que ya pertenece a Él.
D. Ahora bien, Dios como dueño de ese 10%, decidió que con eso se sustente la obra de Dios y a quienes sirven en su obra. La Biblia dice: “Y he aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel por heredad, por su ministerio, por cuanto ellos sirven en el ministerio del tabernáculo de reunión.” (Números 18:21).
E. Jesús fue claro cuando dijo que el obrero es digno de su alimento y salario (San Mateo 10:10; San Lucas 10:7). El Apóstol Pablo les recuerda a los Corintios la orden del Señor: “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio.” (1 Corintios 9:14).

II. EL DIEZMO ES UNA OFRENDA QUE SE DA PARA DIOS
A. Hay quienes consideran que no se debe de diezmar pero si se debe de ofrendar, pero el diezmo también es una ofrenda que se da para Dios. La ofrenda es todo aquello que se ofrece como muestra de reconocimiento y veneración.
B. No obstante, el diezmo es una ofrenda que tiene un porcentaje establecido, el 10 %, y cuando lo damos, estamos reconocimiento a Dios como nuestra fuente de bendición y también lo adoramos.
C. El Apóstol Pablo dice que cada primer día de la semana debemos separar una ofrenda según hayamos prosperado: “En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas.” (1 Corintios 16:1-2).
D. La pregunta es ¿Cuánto debemos separar? Es ahí donde, el 10% establecido como diezmo, nos da una parámetro para poder dar. Además, debemos de recordar que esta es una ofrenda para los santos y cumple el mismo propósito del diezmo, sostener a quienes sirven a Dios en el santo ministerio.

III. EL DIEZMO ES UN ASUNTO DE GENEROSIDAD
A. Hay quienes dicen que el diezmo es un asunto de la ley por lo tanto no corresponde darlo porque ahora estamos en el tiempo de la gracia, pero el diezmo no es un asunto de la ley ni de la gracia, es un asunto de generosidad.
B. La Biblia dice: “El alma generosa será prosperada; Y el que saciare, él también será saciado.” (Proverbios 11:25). Una persona generosa es alguien que gusta de dar de lo que tiene a los demás, o de compartirlo con ellos, sin esperar nada a cambio.
C. Si Dios nos bendice siempre, entonces, siempre debemos compartir la bendición que recibimos porque más bienaventurado es dar que recibir (Hechos 20:35).
D. Cuando damos el diezmo o las ofrendas, estamos actuando con generosidad porque no estamos pensando solo en nosotros sino que estamos pensando en el bienestar de la obra de Dios.
E. La Biblia dice que el que siembra generosamente, cosechará generosamente: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará.” (2 Corintios 9:6).

IV. EL DIEZMO ES UN PRIVILEGIO PARA LOS QUE SON PARTE DEL PUEBLO DE DIOS
A. Algunas personas dicen: “Nadie te puede obligar a diezmar”, pero el diezmo no es algo obligatorio ni para el incrédulo ni para el creyente, más bien es un privilegio para los que son parte del pueblo de Dios.
B. Dios establece mandamientos para el pueblo de Israel: “Estos son los mandamientos que ordenó Jehová a Moisés para los hijos de Israel, en el monte de Sinaí.” (Levítico 27:34). Entre esos mandamientos estaba también el diezmo (Levítico 27:30).
C. Dios estableció sus mandamientos pensando en formar una nación diferente a las otras naciones. Dios quería que el pueblo de Israel sea una nación y sólo lo honre a Él.
D. Cuando no éramos cristianos no teníamos por qué ofrendar o diezmar porque no éramos parte del pueblo de Dios, pero desde el momento que nacimos de nuevo, venimos a ser parte de la iglesia que es el pueblo de Dios, y como tal, tenemos el privilegio de honrar a Dios a través de nuestros diezmos.

V. EL DIEZMO ES UN RESPALDO PARA ABRIR NUEVAS IGLESIAS
A. Hay quienes piensan que no se debe dar el diezmo porque no se hace nada bueno con ese dinero, sin embargo, el diezmo permite que se habrá nuevas iglesias o se cierren las iglesias.
B. Solo el que pertenece a una iglesia, entiende las necesidades que hay en una iglesia. Si en una iglesia no se recogen ofrendas ni diezmos no habrá como sostener la obra de Dios ni al obrero que sirve a Dios.
C. Jesús dijo: “…A la verdad la mies es mucha, más los obreros pocos.” (San Mateo 9:37). Sin obrero, la obra de Dios no avanza, por eso, es importante sostener con nuestras ofrendas y diezmos la obra del Señor.
D. Es el pastor u obrero, con la ayuda de Dios, que hace posible que la obra de Dios siga avanzando. Hay lugares donde no hay un obrero y la iglesia terminó cerrándose.
E. Dios usa al obrero para continuar con la predicación el evangelio y salvar a quienes están perdidos, y la Biblia dice que cuando un pecador se arrepiente hay fiesta en los cielos: “Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.” (San Lucas 15:7).

CONCLUSIÓN
En este tiempo, tenemos que servir a Dios con nuestra vida, dones y con nuestras finanzas. No se puede servir a Dios y las riquezas, pero sí se puede servir a Dios con las riquezas.

Iglesia Ministerio Plenitud
Reverendo Nain Villagomez
Pastora Marlene Muñoz Soliz
Santa Cruz, Bolivia

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Autor: Ministerio Plenitud
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